
Nuestros cachorros no nacen por casualidad ni por demanda.
Cada camada está muy pensada, tanto en la selección de los progenitores como en el momento vital de cada perro y del proyecto.
Crío muy poco y únicamente cuando considero que se dan las condiciones adecuadas: salud, carácter, equilibrio y un objetivo claro de mejora de la raza. No busco producir cachorros, sino criar perros estables, funcionales y familiares, capaces de convivir en sociedad sin perder la esencia del dóbermann.
Desde el primer día, los cachorros crecen en un entorno familiar, con impronta, manejo, socialización y estímulos adecuados, respetando sus tiempos y su desarrollo emocional. Cada uno es observado de forma individual para poder orientar mejor a la familia que lo acompañará.
Los cachorros se entregan:
No se entregan cachorros a cualquier persona.
Para mí es igual de importante el perro que nace aquí como la familia que lo recibe. Por eso valoro conocer personalmente a las personas interesadas, resolver dudas y explicar con honestidad qué implica convivir con un dóbermann.
Si estás buscando un cachorro por impulso, por moda o sin compromiso, este no es tu sitio.
Si buscas responsabilidad, coherencia y un compañero para compartir vida, estaremos encantados de conocerte.